De ecología y rarezas

por Ernesto Palner

20.09.2011 – Ghana/Accra – Ein Junge wirft einen Fernseher mehrere Male auf den Boden, um an das Metal zu kommen. Im Hintergrund werden Reifen verbrannt. 100.000 Tonnen Elektroschrott werden jedes Jahr aus Deutschland in Drittweltländer verschoben. Ein Großteil landet in Ghana, wo Kinder den Müll nach Wertstoffen durchsuchen. Sodom und Gomorrha wird das Slum und der Elektroschrott-Platz in Accra, Ghanas Haupt- und Hafenstadt, genannt. Dort nehmen größtenteils Kinder die toxischen Elektrogeräte ohne jeglichen Sicherheitsschutz-maßnahmen auseinander. Schäden  für Gesundheit und Umwelt sind die Folge.

A los niños les molestan los cambios, prefieren seguir viendo miles de veces esa película que tanto les gustó, antes que arriesgarse a perder tiempo mirando una nueva. Les molestan las mudanzas, los cambios de escuela, de cama, de taza, de etc. de etc. de etc.

Los ebrios y los niños siempre dicen la verdad, reza la creencia popular, con cierta razón vista en muchas ocasiones.

Siempre tuve la costumbre de no echar a la basura las cosas que quizás me fueran útiles en un futuro, ó que consideraba que no estaban para tirar a la basura, si no que podrían seguir dando el uso para el cual fueron creadas, quizás no por mi, pero tal vez por otra persona. ¿Porqué pasar a scrap, ó destrucción total, algo que sigue estando en condiciones de uso? Claro que de ese concepto, ó estilo de vida, a convertirse en el Diógenes de la historia, hay un paso. Hablo del Diógenes que por no deshacerse de cosas, un buen día su casa estaba tan llena de muebles y objetos que tuvo que buscarse otra morada, a la cual también llenó de muebles y de objetos, y así sucesivamente…

Algunos de mis conocidos se asombran que siempre tengo el tornillo de la medida necesaria para esa tuerca, ó la ruedita que se le rompió de esa mesita rodante, ó una madera que es de la medida que precisa para esa ventana. En ciertas ocasiones se me ha catalogado de “raro” por estas cuestiones de no desechar nada servible, y me hicieron reconsiderar que tan rara era mi costumbre.

A medida que mis cabellos se empeñan en abandonar mi cuero cabelludo y no regresar, y a medida que veo como se habla de “cambios climáticos”, de “ecología”, de “consumo inteligente”, etc. etc. y etc., Como también veo a gente queriendo conseguir desesperadamente el último modelo de GoPro, Drone, IPhone, Ipad, Iquebueno, y Ikegiles!!!

¿Cómo puede una misma persona decirse preocupada por la ecología, por las ballenas del norte de Pakistán, los pingüinos de Bolivia, ó los unicornios de Atlántida, y a la vez consumir estúpidamente, banalmente, sin saber por qué, ó para qué, cuanta estupidez le venden???

¿Qué será lo raro? ¿No preocuparse por el pibe que está en la esquina limpiando vidrios de autos ó pidiendo monedas, pero sí preocuparse por las ballenas? Que está bien cuidar las ballenas, pero hay prioridades.  ¿Preocuparse por los pingüinos pero no por la cantidad de baterías y componentes electrónicos que no se sabe donde tirar, y suman contaminación en forma exponencial? ¿Apoyar a Greenpeace que es una organización tan turbia como la peor de las mafias, pero vestiditos de verde y con caritas de buenos?

Domingo a la tarde, me confieso: lo mío no es raro.

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