Ernesto Palner

cuentos, poemas y pareceres

20170713_231832

Anuncios

De querer y hacer

Imagen1.png

De tanto hacer

lo que tenía que hacer,

se olvidó

que quería hacer.

——————

 

Xabier -ó de tetas, cuernos y destetes-

130712_sa8w8_rci-taureau-pampelune-fete_sn635

Xabier

                                                           -ó de tetas, cuernos y destetes-

 

-¡Ostia, joder, quédate quieta ya! ¡Que no eres un perro, joder! ¡Tanto nervio por los petardos, niña! ¡Que yo quiero terminar ya, antes que tú, ostia! Pues mira, ahí va, muy bien, así, así, así, ahí vamos, tú te quedas así, así, quietecita, yo puedo acariciar tus tetas suavemente, los dos hacemos lo nuestro, y ya, a otra cosa. Que esta noche con suerte acaricio unas tetas de verdad, ostia. Que ya ni me acuerdo como era eso. ¡Venga, va, que ya nos vamos entendiendo, ahí va… joder!

Xabier, siempre ha trabajado en el tambo junto a su padre y a Patxi, su primo. Las vacas precisan atención todos los días del año; no existen sábados, domingos, ni feriados; no saben de citas, ni de encierros, ni de corridas, ni nada. Y ese día, Xabier tenía programado hacer exactamente todo eso. Lo de las corridas y encierros lo hizo ya desde pequeño, con los becerros, pero lo de las citas no era precisamente su fuerte. Salvo Martitza, quien a los catorce años fuera su primer, único, y gran amor, nadie sabía de la suavidad de esas manos en las partes más íntimas del cuerpo de una mujer. Desde que terminó la escuela, solamente se dedicaba al trabajo en el tambo, y en sus ratos libres, a prepararse para las corridas y encierros, que le daban esa sensación de riesgo, de vértigo, de ganarle a la muerte, de sentir que podía derrotarla para siempre y por siempre, como le hubiese gustado haberlo hecho con José, el andaluz ése que conquistó a Martitza, al que no tuvo la valentía de enfrentar, ó no se dio cuenta en el momento, que esa pérdida lo dejaría tan roto por dentro, tan triste, como se seguía sintiendo aún hoy, pese al tiempo que había pasado.

Por su físico exuberante, sus formas un poco toscas, y con unas manos que de tanto extraer hasta la última gota blanca que saliera de las ubres parecían estallar de grandeza, nadie pensaba que Xabier estaría con un dolor tan grande en su interior. Siempre sonriente, saludador a dos manos con quien se cruzara en el pueblo, poseía todo el semblante de una persona que tenía “la vaca atada”, como gustaba decir su padre de aquellos que tenían montones de billetes, ó se sentían bien con la vida. Iba siempre vestido de blanco, con su boina roja calada hacia la izquierda, orgullo de corredor en los sanfermines, y contaba con varias corridas de antología para los sabedores de esas lides. Para todos los expertos, salvo para su padre, que siempre recordaba más anécdotas ó gestos de valentía de otros corredores, como de Patxi, ó del Zurdo Etchegaray, que historias de su propio hijo, al que tenía por bastante flojo, y un tanto acobardado, según comentara en más de una ocasión en la bodega donde almorzaba a diario.

-¡Que sí apá, que sí! ¡Terminé recién con la Blanquita, que era la última, y la próxima vez que se ponga tan pero tan lenta, tendré que ablandarla a ostias! ¡Si esa vaca quiere guardarse la leche en sus tetas, que reviente, joder! ¡Todos los santos días lo mismo, ostia!

Terminada la rutina del tambo, Xabier juntó sus cosas, respiró hondo, tenía que ir a prepararse para la corrida, y para su cita. Saludó a todos, y cuando se estaba marchando escuchó a su primo Patxi:

-¡Eh Xabier, que quiero verte enfrentar los cuernos hoy, eh! ¡Venga, agur, buena corrida primo, agur!- se despedía.

Seguramente, Patxi hablaba sólo de lo que hablaba, de los cuernos de los toros, pero Xabier sentía como una molestia con esas frases, lo de “enfrentar los cuernos” no podía asimilarlo sólo como una cuestión de tauromaquia, le volvían a la mente el andaluz y Martitza.

Llegó a su casa, alistó lo necesario, revisó por última vez el ordenador, no sabía si quería tener la confirmación de la ansiada cita, posterior a la corrida, ó si prefería que esa mujer se hubiera echado atrás. Que no era miedo lo que sentía, no, pero estaba como molesto, nervioso. Hacía varios años que mantenían un intercambio de mensajes, se habían cruzado algunos “me gusta” de Facebook de un sitio* que visitaban ambos, y de repente un día, no recordaba como, empezaron una relación vía internet.

Todavía no se conocían personalmente, al parecer ella tenía una madre bastante absorbente, y con alguna enfermedad que requería su atención constante. Ahora, que la madre había fallecido hacía un tiempo, esta mujer tomaba un poquito las riendas de su propia vida, y le había propuesto a Xabier una cita. Mejor dicho, como ya venía conociendo a este hombre que lo sentía tan tierno, tan buena persona, y que por otro lado lo creía incapaz de invitarla a salir por su timidez evidente en lo que le escribía, hizo las cosas de tal forma que él creyera ser el que tomó la iniciativa de la cita, y de esa manera concretar el encuentro.

Xabier, revisó sus correos, la cita se mantenía en pié, a las 17 en el “Patisserie”, ese bar nuevo que habían abierto frente a la plaza Navarra. Una vez alistado para la corrida, salió decidido.

–Primero, lo primero-, se dijo.

Como siempre, estaban preparadas y listas para la corrida una gran cantidad de personas. En cuanto liberaron a la bestia y comenzó la carrera, Xabier tomó la delantera junto a otro conocido corredor. Al cabo de unas calles, siempre con el toro por detrás de ellos, al doblar una esquina, sintió un griterío. Siguieron corriendo, doblaron nuevamente, pero el toro no aparecía, no les alcanzaba. Al cabo de unos segundos, apareció al fin esa bestia más embravecida que antes, y tirando cornadas en todas direcciones. Cuando al fin llegaron al encierro, con la bestia ya en la plaza de toros, Xabier había sido el primero, había triunfado otra vez, ó mejor dicho, por ésta vez, le había ganado a esos cuernos amenazantes.

Pese a la alegría de haber hecho bien su faena, notaba en la gente un cierto pesar, no entendía que sucedía. Al parecer, según le contaron luego, ese griterío que escuchó en la corrida, fue a razón de una embestida que hizo el toro contra una señorita, que totalmente imprudente, y vaya uno a saber que iría pensando en que, había cruzado las vallas de contención, y no lo había sacado barato.

Xabier, luego de pasar por su casa para cambiarse de ropas, y de acuerdo a los planes de ese día, llegó a la cita a la hora pactada. Para reconocer a Cecilia, según lo convenido, ella estaría vestida totalmente de rojo.

El cuidador del corral, donde guardan los toros para la corrida del día siguiente, no supo como logró escabullirse, ni tampoco como salió con vida, ese mozo que estaba enfrentando con sus puños ensangrentados los cuernos que lo apuntaban y rodeaban.

Lo cierto y triste es que, por culpa del destino, ó vaya a saber por culpa de quién, usted…  de tan inesperado final, fue.

Fin

——————————————————————————————————————————–

*Curiosamente, el sitio de internet donde se conocieron Cecilia y Xabier, es de una organización que trata de eliminar las sangrientas y brutales matanzas de toros, y proponen solamente mantener las corridas, los encierros, y luego los toreros que lidien con el animal a mano limpia; a capa y floreo, sin lastimarlo, ni mucho menos matarlo, ó sea, una forma de mantener la tradición, pero menos brutal, más pareja, más civilizada, y con verdadera valentía.

——————————————————————————————————————————–

                                                                                                                                                                          Ernesto Palner                                                                                                                           Oct’ 2015

De ecología y rarezas

20.09.2011 – Ghana/Accra – Ein Junge wirft einen Fernseher mehrere Male auf den Boden, um an das Metal zu kommen. Im Hintergrund werden Reifen verbrannt. 100.000 Tonnen Elektroschrott werden jedes Jahr aus Deutschland in Drittweltländer verschoben. Ein Großteil landet in Ghana, wo Kinder den Müll nach Wertstoffen durchsuchen. Sodom und Gomorrha wird das Slum und der Elektroschrott-Platz in Accra, Ghanas Haupt- und Hafenstadt, genannt. Dort nehmen größtenteils Kinder die toxischen Elektrogeräte ohne jeglichen Sicherheitsschutz-maßnahmen auseinander. Schäden  für Gesundheit und Umwelt sind die Folge.

A los niños les molestan los cambios, prefieren seguir viendo miles de veces esa película que tanto les gustó, antes que arriesgarse a perder tiempo mirando una nueva. Les molestan las mudanzas, los cambios de escuela, de cama, de taza, de etc. de etc. de etc.

Los ebrios y los niños siempre dicen la verdad, reza la creencia popular, con cierta razón vista en muchas ocasiones.

Siempre tuve la costumbre de no echar a la basura las cosas que quizás me fueran útiles en un futuro, ó que consideraba que no estaban para tirar a la basura, si no que podrían seguir dando el uso para el cual fueron creadas, quizás no por mi, pero tal vez por otra persona. ¿Porqué pasar a scrap, ó destrucción total, algo que sigue estando en condiciones de uso? Claro que de ese concepto, ó estilo de vida, a convertirse en el Diógenes de la historia, hay un paso. Hablo del Diógenes que por no deshacerse de cosas, un buen día su casa estaba tan llena de muebles y objetos que tuvo que buscarse otra morada, a la cual también llenó de muebles y de objetos, y así sucesivamente…

Algunos de mis conocidos se asombran que siempre tengo el tornillo de la medida necesaria para esa tuerca, ó la ruedita que se le rompió de esa mesita rodante, ó una madera que es de la medida que precisa para esa ventana. En ciertas ocasiones se me ha catalogado de “raro” por estas cuestiones de no desechar nada servible, y me hicieron reconsiderar que tan rara era mi costumbre.

A medida que mis cabellos se empeñan en abandonar mi cuero cabelludo y no regresar, y a medida que veo como se habla de “cambios climáticos”, de “ecología”, de “consumo inteligente”, etc. etc. y etc., Como también veo a gente queriendo conseguir desesperadamente el último modelo de GoPro, Drone, IPhone, Ipad, Iquebueno, y Ikegiles!!!

¿Cómo puede una misma persona decirse preocupada por la ecología, por las ballenas del norte de Pakistán, los pingüinos de Bolivia, ó los unicornios de Atlántida, y a la vez consumir estúpidamente, banalmente, sin saber por qué, ó para qué, cuanta estupidez le venden???

¿Qué será lo raro? ¿No preocuparse por el pibe que está en la esquina limpiando vidrios de autos ó pidiendo monedas, pero sí preocuparse por las ballenas? Que está bien cuidar las ballenas, pero hay prioridades.  ¿Preocuparse por los pingüinos pero no por la cantidad de baterías y componentes electrónicos que no se sabe donde tirar, y suman contaminación en forma exponencial? ¿Apoyar a Greenpeace que es una organización tan turbia como la peor de las mafias, pero vestiditos de verde y con caritas de buenos?

Domingo a la tarde, me confieso: lo mío no es raro.

lagos--644x362

 

Relatividad y tiempos


 

Relatividad y tiempos

 

Guardo para mí, un gran descubrimiento,

no logro ni busco detener el tiempo todavía,

que sería el objetivo final,

pero logro en forma segura, eso sí,

alargarlo, estirarlo, casi congelarlo.

 

Puedo hacerlo interminable,

segundos transformarlos en días,

minutos en meses,

y simplemente una ó dos horas,

puedo convertirlas en una eternidad.

 

Tengo que concentrarme,

y mantener la concentración, la idea,

no distraerme, fijar la imagen,

observar muy detenidamente

hasta el más mínimo detalle.

 

El método para lograrlo es simple,

consiste en internalizar en la mente,

hasta lo más profundo,

la maldita e insoportable realidad,

de cuanto tiempo,

de ese tiempo llamado real,

me hace falta

para volver a verla.

 

 

 

Ernesto Palner

——————————————————————————-

Mayo 2015

Al Vesrre

Hay ojos que parecerían tener subtítulos,

la boca se mueve articulando palabras,

y los ojos están a los gritos diciendo otra cosa.

Por ejemplo, hoy me dijiste:

-¿Cómo estás, todo bien?-

y tus ojos me decían:

-Quiero saber todo de vos

¿qué pensás?

¿cómo dormís?

te extraño

¿pensás en mí?-

Qué locos tus ojos,

parecían estar leyendo mis sueños,

por suerte no pude leer las letritas,

si no agarraba,

y te abrazaba,

y te besaba,

y te amaba,

como nunca nadie,

pero seguro nunca nadie,

lo hizo,

ni lo hará jamás.

———————————

Ernesto Palner

 

Continuidad de los tiempos

Ernesto Palner

256C2AFB5

Continuidad de los tiempos

de Cortázar a Arbolito y los otros

 

 “Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba del tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo por una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos”*

Aunque sabía que era una novela histórica, ó sea que no era más que una ficción basada en algún hecho real, sentía los…

Ver la entrada original 1.172 palabras más

Conciencia de ser

 

El que se celebra y se canta a si mismo,

al fin comprendido.

 

El pájaro que da cuerda,

y el mundo que no despierta.

 

El viejo en su mar,

dominando su vida a su modo.

 

El hidalgo caballero, con su peto y espaldar,

derribando uno a uno, todos los molinos.

 

Fierro retornando a su intacta vida,

rancho, familia y lugar.

 

Conciencia de la fragilidad,

soplando y resoplando,

haciendo remontar

todos los sueños.

 

Y fragilidad no es la palabra,

porque no puede ser en vano,

se precisa más de una vida,

putada, esa es la palabra.

 

¿Quién sabrá de los sueños no revelados?

¿Dónde quedarán los besos contenidos?

El resto de aire que guardo para vos,

¿se irá al viento así,

en un suspiro?

 

 

————————————————————————————————–

Decisiones

 

No me decido,

y no decido no decidirme,

yo solamente no me decido.

La decisión se pone en falta sola.

 

———————————————————————————–

Si bien este espacio es para poder sacar algunas ideas, acomodar alguna neurona, y tratar de despegar un poquito de la realidad que generalmente me empuja contra el suelo… tu opinión ó comentario siempre será muy bien recibido.

Muchas gracias por el tiempo que empleaste llegando hasta acá, espero haberte dejado algún sentimiento, una idea, ó algo a cambio.

Salute!

————————————————-

El Calcetín de Cecilia

 

 

El Calcetín de Cecilia

                                                              -ó de madres y desmadres-

 

Se pasó una hora buscando el calcetín rojo, podría haber usado unos rosados que estaban nuevos, pero en el mail ella había escrito claramente: estaré vestida totalmente de rojo.

Bueno sería, que después de tanto tiempo buscando una cita, se vaya todo a perder por semejante distracción, de ninguna manera, si dijo toda de rojo, iría toda de rojo. ¿Y dónde diablos se había metido ese bendito calcetín? Se reía de que pensara en el diablo buscando algo rojo, pero serían esas casualidades que suelen pasar, en esta oportunidad el diablo no metería la cola, ó al menos eso pensaba hasta ese momento, y por otro lado, el calcetín no se había metido sólo en un escondite, ella era la que no se acordaba donde lo había puesto, porque los calcetines no caminan solos. Pero si en vez de estar pensando en todas estas tonteras, buscara con más atención, y no volviera a buscar siempre en los mismos lugares, seguramente lo encontraría, tenía que concentrarse en lo que hacía, eso le decía siempre su madre, que ya iban para tres años que había muerto y ella todavía la seguía sintiendo como susurrando en su oído: -Cecilia, que te tienes que concentrar en lo que haces… -Cecilia, que si caminas siempre mirando el suelo no conseguirás novio… -Cecilia, que arréglate el cabello niña, que pareces una mojigata… -Cecilia, que eres tan distraída que un día perderás la cabeza… Y bueno, tan equivocada no estaba su madre, no perdió todavía la cabeza, pero sí perdió un calcetín, y en el momento menos oportuno.

Conclusión, que se le hizo tardísimo buscando el bendito calcetín, y lo había dejado junto a la pañoleta que tenía preparada para salir, que como también era de color rojo no se distinguía una prenda de la otra. ¿Sería el color rojo que atraía al diablo con sus maldades? No, no tenía que pensar así. De nuevo aparecía su madre susurrándole: -Cecilia, que si eres buena te pasarán cosas buenas…

Al fin, ya preparada para su ansiado encuentro, salió en camino a los fuertes brazos del amor. Porque seguramente ese caballero que le decía tan dulces cosas por mail, sería su amor para toda la vida, ella lo presentía, ya lo podía ver regresar del trabajo con un ramo de jazmines y ella esperándolo con una sonrisa y con la mesa servida, lo veía jugando con los niños que seguramente iban a tener, lo veía sentado a su lado mirando televisión, lo veía todo como una película, ó mejor, como en esas novelas que miraba junto a su madre.

Quizás, de no haberse demorado buscando ese calcetín, ó quizás si no hubiera elegido el color rojo, quién lo podrá saber, lo cierto es que al pasar por entre las vallas, que no debería haberlas atravesado, que para eso estaban las vallas, para que la gente no las atraviese…, justo en ese momento, doblan por la esquina los dos primeros corredores y tras ellos el embravecido toro que venían provocando y esquivando. Claro, la pobre Cecilia, que como venía escuchando los susurros de su madre, y soñando con su nueva vida, no escuchó los gritos de alerta.

No se puede acusar al animal que tan cebado estaba, ni a la pobre Cecilia que caminaba flotando en un futuro de rosas.

Lo cierto y triste es que, por culpa del destino,

ó vaya a saber por culpa de quién, usted…

de tan inesperado final,

fue.

 

                                                                                                                                             Ernesto Palner

———————————————————————————————————————–

Si bien este espacio es para poder sacar algunas ideas, acomodar alguna neurona, y tratar de despegar un poquito de la realidad que generalmente me empuja contra el suelo… tu opinión ó comentario siempre será muy bien recibido.

Muchas gracias por el tiempo que empleaste llegando hasta acá, espero haberte dejado algún sentimiento, una idea, ó algo a cambio.

Salute!

————————————————-